Siempre tuviste una ambición desmedida y una visión patrimonial del poder que en muchas ocasiones, sobre todo en tu última época al frente de la Alcaldía de Moncada, te ha convertido en demasiadas ocasiones en una caricatura de ti mismo. Nunca he escondido la amistad que nos une desde el año 1988, año en el que te conocí al venir a estudiar a Moncada, ciudad que finalmente me acogió y en la que vivo actualmente. Del año 2000 al 2003 fui tu Jefe de Prensa en el Ayuntamiento de Moncada, lo que me da una visión profunda de ti, de tus formas y de tus maneras de entender la política.
Cierto es que esa amistad inicial se convirtió al final en una mera transacción comercial. Nosotros editábamos un periódico local y tú querías un espacio para poder vender ahí tus logros. Una fórmula inventada por otros Ayuntamientos con otros colores políticos en su relación con otros medios locales, y que finalmente fue copiada por nosotros. Fórmula que nos ha acarreado críticas feroces de los partidos de la oposición en Moncada, y de algún otro panfleto comarcal que aspira a repetir esa fórmula. En fin, cosas de este oficio.
Hay que reconocer que desde tu aterrizaje en la política en 1986 hasta tu caída en 2016 has sido capaz de vivir 30 años del sueldo público como si fueras un funcionario, porque no se te conoce ningún otro oficio ni estudio universitario. En tu descargo si se puede decir que otros muchos políticos/as de tu época y de otro signo han hecho lo mismo que tú durante muchos años, y lo siguen haciendo. Además, los recién llegados a la arena política municipal aspiran a vivir de la política durante mucho tiempo.
En el final de tu carrera política en el año 2007, cuando ya habías sido cabeza de lista del PP en seis ocasiones, consigues una mayoría absoluta que nadie esperaba y mucho menos tú. Después vendría tu Vicepresidencia de la Diputación y tu escalada en el escalafón del PP provincial hasta llegar a ser Secretario de Organización Provincial. Para llegar ahí mucha gente apostó por ti, gente sencilla y con ganas de trabajar que te dedicó muchas horas y esfuerzo y a la que nunca fuiste capaz de dar las gracias. Tu megalomanía y tu ego te hicieron salirte de la realidad. Moncada se convirtió para ti en un juguete en el que creías que tus concejales del equipo de gobierno eran los miembros de tu Consejo de Administración y los funcionarios tus empleados.
Fuiste capaz de conseguir, en tu segunda legislatura, que te dimitieran cinco concejales y que muchas personas que habían sido votantes de tu partido desde siempre recalaran en otras opciones políticas. Pero claro, tu cabeza ya no estaba aquí, estaba en otro sitio, como se ha visto reflejado en la “Operación Taula” que ha dado con tus huesos ante un juez y una fianza de un millón de euros.
La corrupción organizada es vanidad, oportunidad, ambición y costumbre que te lleva a creerte intocable e invencible. Tú te lo creíste desde la impunidad que da el estatus de cargo público con poder absoluto y los cristales tintados del coche oficial del que no te bajabas, por cierto.
La parte conocida del sumario que instruye su señoría te señala como “presunto” principal recaudador de las mordidas a través del amaño de contratos tanto de la Diputación como de otras empresas públicas. ¿En qué te has convertido Juanjo? Siempre creíste que la vida de tus militantes, simpatizantes, concejales, asociaciones, empresarios, comerciantes, clubes… te pertenecía. Te convertiste en aprendiz de Inquisidor y censor con frases tan célebres como “Això ho pague jo”, “A esta asociación ni agua” o “A este tío me lo cargo”.
Siempre soñaste con pasar a la historia como un gran estadista y político. En esta vida uno es recordado por sus acciones, sus actos y sus aportaciones a la sociedad en la que vive. Y a ti se te recordará como un presunto “corrupto”, siempre que su señoría no diga lo contrario.
Siempre has hecho gala de que en el periodo al frente de la Alcaldía, Moncada ha recibido inversiones por importe de más de 30 millones de euros en obra pública. Sería impresionante si no fuera porque todos los grupos municipales incluido el PP han creado una comisión de investigación para dilucidar si en esas obras también hubo “mordida”.
Mi amigo Juan Ferrer hacía una división de las personas en: hombres, omenicos, omeñacos, cagamandurriuos, trobatores matutinos y charlatanes. No sabría después de este episodio dónde situarte. La historia y los moncadenses son los encargados de atribuirte el lugar que estimen oportuno, porque ya lo decía el poeta: honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Te deseo suerte en la vida y lo mejor para ti y tu familia, que no se merecen ser considerados parte de tu “presunta corrupción”.
