La vida y la muerte no son un arma política Antonio Ros. Director de Gent de l´Horta

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Maquiavelo en su libro El Principe decía que “toda inmoralidad cercana a la voluntad de poder es legítima”, y este tiene que ser el libro de cabecera de Ricardo Orts padre de la Alcaldesa de Moncada. Hay una delgada línea que nos iguala a todos por igual y esa la vida pero también la muerte. Los que se han ido producto de esta pandemia no lo han elegido, han sido víctimas de una sunami que ha dinamitado nuestra vida y nos la ha cambiado para siempre.

Es indecente, rastrero, vomitivo que alguien se alegre de la muerte de otro y se mofe de ello. Puedes ser ateo, agnóstico, ácrata, anarquista, pero hay algo que no se pierde seas lo que seas, y eso es la decencia y el saber estar a la altura de las circunstancias, cuando la situación lo requiere.

Esa radicalidad que exhibes no se si es adquirida en esta época o te viene del tiempo en el que eras uno de los jefes de la Organización Juvenil Española (OJE)  de la Falange en Moncada y cantabas el “Cara al Sol”, como si tal cosa.

Creo que a las personas se las conoce por sus actos y dejan un delgado rastro en su paso por la vida. La verdad es que le haces un flaco favor a tu hija con este tipo de actuaciones y salidas de tono. En estos momentos en los que la política debe ser la argamasa que una a todas las opciones políticas, es tiempo de construir puentes y no de destruirlos.

Moncada y los moncadenses no te pertenecen. Estábamos aquí mucho antes de que comenzaras a través de las redes sociales a darnos lecciones y a instruirnos sobre tu teoría de política de sobaquillo. Si hombre si, esa que dice “he descubierto los perfiles falsos en facebook para llenar de inmundicia”.

En fin Ricardo, te podría decir muchas cosas más pero me las voy a ahorrar. Los que te van a calificar van a ser tus vecinos/as que espero que te afeen esa actitud macarra y chulesca, porque la política esta basada, en el respeto al adversario, y mucho más cuando esta ya no está para defenderse. Cotino fue un hombre con sus aciertos y equivocaciones, como todo el mundo. La justicia no le podrá reprender y castigar porque ya no está, y eso se merece un respeto.

Un saludo emotivo para la familia en estos difíciles momentos. D.E.P Juan Cotino