OPINIÓN Moncada: Entre la desidia y la chapuza

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En política “no siempre el tener razón da votos” y esto es precisamente lo que ha sucedido en Moncada. Después de una legislatura 2015-2019 decepcionante y en muchos momentos lamentable, por la falta absoluta de iniciativa y gestión, el actual equipo de gobierno pasó de 5 a 9 concejales, sin apenas despeinarse, por el efecto de la concentración del voto.

La primera legislatura de la era “Orts” fue prácticamente un periodo de cuatro años en blanco centrado más en los gestos políticos (contenedores y sillas rojas..) en la fiesta, el folklore, las paellas… el gasto sin control en “saraos”, el glamour, mucha “fotico”, la gestión a golpe de decreto y una guerra entre “socios y compañeros” que llevó al equipo de gobierno a gobernar con cinco concejales en la última etapa de la legislatura y que acrecentó su sensación de que haga lo que haga “esto es mío”

En el otro extremo la no gestión y la falta de mantenimiento de los servicios públicos hizo que estos sufrieran un grave deterioro que continua a día de hoy. Parques y Jardines abandonados a su suerte: riegos por goteo que no funcionan, islas verdes en el centro de Moncada que se secan, setos que se caen a trozos,arboles que desaparecen y no se reponen, ningún plan de poda sistemático porque la brigada de parques y jardines este en cuadro, calles y plazas a oscuras, una ciudad sucia y basura en las calles a pesar de tener una empresa municipal de servicios, ningún plan municipal de asfaltado más allá de los de Diputación, una política urbanística errática y funcionarios y policías en pié de guerra

Si algo ha acuñado este gobierno municipal es una nueva forma de entender la política que se podrá compartir o no, pero es la suya. Hemos pasado de “ho anem a arreglar” a “ens ho anem a arreglar. Es una nueva forma de ejecutar la acción de gobierno “aquí mando yo”, que recuerda a aquel “aixo ho pague jo” pero más militar y más civil, sin duda. En este capítulo habría que añadir las denuncias de trabajadores por el presunto acoso laboral y psicológico de una concejal del equipo de gobierno, algo inaudito en este Ayuntamiento.

En los apenas seis meses que llevamos de esta nueva legislatura ,que se extenderá hasta 2023 los problemas, lejos de tener solución, se cronifican. Lo más importante que ha hecho este equipo de gobierno desde junio del pasado año, ha sido perfilar el gasto en liberados y asesores y aumentar el número de comisiones, extremo este que le va a costar al erario municipal y por ende a los moncadenses, 1,8 millones de euros en cuatro años. Para un Ayuntamiento que destina de sus 16 millones de € de presupuesto anual, el 64% a sueldos, esto parece una broma de mal gusto. Mucha reprobación, mucha petición de dimisión, mucho pleno extraordinario, pero esta es la hora en que todos los grupos políticos del Ayuntamiento disfrutan de liberados y asesores. En fin.

Los funcionarios protestan por que no se aprueba su RTP (Relación de Puestos de Trabajo). Es un derecho que no se cumple porque supone redistribuir sueldos y funciones, quitar privilegios y acabar con Reinos de Taifa de funcionarios que ocupan plazas interinas como si fueran suyas sin pasar por oposición. Ningún partido ni este ni los anteriores ha estado por la labor porque no da votos y supone abrir una guerra. También es cierto que la plantilla del Ayuntamiento esta sobredimensionada en muchas de sus áreas, mientras que a otras no se les presta atención. Vamos se sigue contratando a los amigos dentro de la “canongía” que supone gobernar en Moncada.

Moncada lleva un año y ocho meses sin un contrato de suministros que garantice que las brigadas municipales pueden acceder a repuestos para el mantenimiento de los servicios. A esto hay que sumar que el concurso para el arreglo y mantenimiento de vehículos municipales se encuentra paralizado por un recurso. Tenemos una brigada de obras sin obreros, una brigada de parques y jardines sin efectivos porque no hay una política de contratación de los trabajadores que se jubilan. A esto hay que añadir una brigada de alumbrado público cuya función no está centrada en dotar a calles y plazas de Moncada de alumbrado público de calidad y de bajo consumo. Hemos tenido un autobús municipal sin funcionar cerca de un año con dos chóferes en nómina del Ayuntamiento sin cometido mientras se contrataba un autobús externo con chofer incluido. Vamos que un riego por goteo en el parque de la Mediterránea lleva varios meses perdiendo agua y no se puede arreglar porque aguas potables del Ayuntamiento no puede comprar la pieza

La Ley de Murphi dice que todo lo que está mal puede empeorar. Es un principio empírico que pronunciamos cuando no somos capaces de acertar a entender porque la situaciones empeoran sin saber porqué. Moncada parece tocada por un sortilegio que ha convertido al consistorio local en un Ayuntamiento fallido por la no gestión, la desidia y la chapuza. Prueba de ello es que los plenos municipales convocados desde las últimas elecciones municipales sólo llevan en el orden del día mociones de los grupos políticos. Ni rastro de proyectos, ejecución de obras, planes, ni ningún tipo de gestión en la misma línea de la anterior legislatura.

La historia se repite, las segundas legislaturas de un partido político supone su encumbramiento que inaugura un periodo largo de poder o el principio del fin. Cuando se utiliza el poder municipal como un trampolín hacia otros escalones superiores se abandona la posición y muchas veces hay que pagar un alto precio por ello.

Maquiavelo dice en su libro El Principe que “puedes olvidar a quien mató a tu padre pero no a quien te robó la cartera”. Los sentimientos se olvidan los intereses no. El poder se gana y se pierde por muchos factores. El no cumplimiento de la ley que te sienta en un banquillo, la estafa en la gestión a los que te votaron, y a los que no, que convierte a las ciudades en vertederos y la sensación de que haga lo que haga nadie es capaz de hacer que hinque “rodilla en tierra”

Es tiempo de ponerse a trabajar. Ya no sirve “lo estamos estudiando”, “lo estamos comprobando” y “le contestaré por escrito”. En política todas las victorias son efímeras y todas las derrotas son provisionales.