Hace unos días, pudimos leer un artículo de opinión, publicado en el presente periódico, que criticaba la decisión del Concejal de Urbanismo de retirar un monumento conmemorativo en el cementerio de Montcada. ¿La razón de tal decisión? La frase que lo acompañaba: «¡¡Caídos por Dios y por la Patria!!» No seremos nosotros los que negaremos el derecho del autor del artículo a expresar su opinión; es más: siendo familiar hasta comprendemos la indignación. Durante la guerra civil se realizaron barbaridades por ambas partes, no justificamos las que se realizaron por parte de los republicanos. Escritores como Hemingway, firme defensor de la República y de izquierdas, se han encargado de reflejar en su obra que el salvajismo no entiende de ideologías. Pero el autor ataca a nuestro concejal mediante afirmaciones desacertadas que conviene puntualizar.
Llamar a la Ley de Memoria Histórica anacrónica, acusarnos de desconocimiento de la historia de nuestro país… Estará en desacuerdo con su contenido, pero es una ley que fue aprobada en el parlamento español, y el concejal se ha limitado a aplicar su contenido. Para usted supondrá revivir viejas heridas, pero para nosotros es simplemente continuar en nuestra lucha por que la justicia llegue a la totalidad de los españoles, y no únicamente a los vencedores.
Donde usted habla de romper la paz del cementerio y de transgresión de la Ley de Propiedad, habría que tener en cuenta que nos estamos refiriendo a un espacio municipal. La LMH fue concebida con un espíritu de conciliación y de condena de una de las etapas más oscuras de nuestra historia. Para usted es una ley innecesaria, para nosotros puede ser insuficiente, pero lo que es irrefutable es que en un lugar que pertenece a todos los ciudadanos de Montcada, no se puede recordar la memoria de solo una de las partes. Y en “¡¡Caídos por Dios y por la Patria!!” no parece que tengan cabida todos los combatientes del conflicto.
El régimen franquista ya se encargó de castigar a los que lucharon por defender un gobierno democrático y legítimo. Si se quiere de verdad pasar página, es fundamental que también los descendientes de los caídos y perseguidos vean reconocido su derecho a la recuperación de su memoria. Solo así se logrará sanar finalmente la que es todavía hoy una sociedad dividida.
