Todo se remonta a enero de 2022 cuando los concejales declararon a un periódico que el alcalde hacía la reforma de su casa con la misma empresa que había contratado para la reforma de las obras de la Calle Mayor. En aquel diario el alcalde de Albalat, Nicolau Claramunt, dijo que no era cierto y que los ediles atentaban contra su honor. La denuncia no se presentó hasta 1 año y 3 meses más tarde, coincidiendo con la campaña electoral de las elecciones de 2023
El juzgado de primera instancia e instrucción número 4 de Moncada ya ha dictaminado sentencia: “no se desprende de lo actuado la imputación de un delito… sino la importación de unos hechos corroborados como ciertos (identidad de la empresa en ambas obras y vínculo familiar entre su administrador y el alcalde)”. Concluye, “…la información nuclear que conformaba el titular de la nota de prensa se ha corroborado como cierta”. El auto indica que “A la vista de las diligencias de investigación practicadas (declaración de las partes, documental adjunta a los autos), no se aprecian indicios de delito”.
El PP quiere dejar claro que el alcalde mintió “el alcalde había desmentido que las obras se hubieran ejecutado en su propia vivienda, afirmando que se habían ejecutado en la de sus padres y mucho antes que la ejecución de las obras públicas, a pesar de que el testigo en sede judicial afirmó que fueron terminadas con apenas meses de diferencia”.
El Partido Popular de Albalat dels Sorells ha explicado que “con esta sentencia se deja bien claro que los concejales del PP se limitaron a hacer su trabajo como oposición, sin atentar contra el honor ni injuriar al alcalde”.
