Es una historia cíclica que todos los años alguna falla experimenta en sus carnes. Es la impotencia que supone ver cómo el trabajo de todo un año se queda en el camino por culpa de un artista fallero que ,aún sabiendo que juega con la ilusión de mucha gente, no es capaz de contar la verdad a la Falla.
Quizá alguno pensará que solo es un monumento fallero, un grupo de ninots y figuras de cartón piedra. Y nada más lejos de eso. Una falla es la expresión de un sentimiento, una historia que los falleros hacen suya. Es la ilusión de los niños que miran asombrados los ninots.
El proceso de una falla dura un año. Al principio es un boceto en un papel. Después las visitas al taller del artista fallero. El fallero vive para una historia que se consume en minutos. Es su gran obra en la que colabora y aporta durante todo el año.
La solidaridad
Los falleros de Badía se apresuran a terminar de pintar los ninots inacabados que han podido recuperar del artista fallero. Como no podía ser de otra manera el resto de comisiones falleras se han volcado aportando su granito de arena con ninots y muchas falleras mayores de fallas pasadas han querido donar el tradicional ninot que siempre salvan de la quema







