Alboraia y poblaciones cercanas celebran este lunes 25 de mayo la fiesta del ‘Miracle dels peixets’, que se conmemora con una misa en la ermita construida en la desembocadura del barranco del Carraixet, lugar dónde ,según la tradición, aparecieron en 1348 unas formas consagradas en la boca de unos peces.
La fiesta, se celebra tradicionalmente el lunes siguiente a la solemnidad de Pentecostés,que se celebró ayer domingo, en la Ermita del Milagro, conocida también como ‘ermita dels peixets’.
Según la tradición en 1348 un sacerdote llevó una arquilla con las sagradas formas a un morisco moribundo de Almàssera que dependía eclesiásticamente de la parroquia de Alboraia. Al cruzar el barranco del Carraixet, el sacerdote cayó del caballo y perdió las formas consagradas en el agua.
Los vecinos organizaron la búsqueda y finalmente, en la desembocadura, vieron cómo tres peces -según la tradición de Alboraia-, o dos -según la de Almàssera-, llevaban en sus bocas las formas y se las daban al cura. Ante aquel suceso, el pueblo de Alboraia promovió procesiones y la construcción, en el lugar donde aparecieron, de una ermita sobre la que se construyó en 1907 la actual ermita marinera de estilo neogótico.
Por su parte, Almàssera construyó su parroquia dedicada al Santísimo Sacramento dos años después de lo ocurrido, así como una capilla, llamada “la Capella del Miracle dels Peixets”, en el lugar en el que cayeron las formas.
Esta tradición se ha transmitido en el tiempo y explica que en el escudo municipal de Alboraia aparezcan tres peces en el escudo municipal de Alboraia, y dos peces, en el de Almàssera. Además, ambas localidades celebran el Corpus Christi semanas después de la solemnidad litúrgica y fuera de la Octava, el primer domingo de julio en Alboraia, y el cuarto domingo de agosto, en Almàssera, por dispensa papal tras el ‘Miracle dels Peixets’.
La arquilla que contuvo las sagradas formas en el siglo XIV se venera, durante todo el año, en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en Alboraia, de donde sólo sale en la festividad de San Vicente Ferrer, para llevar la comunión a los enfermos a sus casas, y en la procesión del Corpus que Alboraia.


