El sur de la provincia de Alicante vive alrededor del río que le da vida: el Segura. Un río qué cuando despierta de su eterna sequía sume a la Vega Baja en el caos total y muestra su fuerza desbocada y destructora. La vida en esta parte de la Comunidad Valenciana corre más lentamente, sin el ogobio de las grandes ciudades. Sus gentes son sencillas, muy ligadas a la agricultura y en la franja litoral de la comarca también al turismo desde hace 40 años.

Las últimas grandes inundaciones de 1987 sumieron bajo el agua 20.000 ha de tierras de cultivo y cascos urbanos. Esto motivó las obras de defensa del río Segura aumentando la capacidad de evacuación de este, pasando de 120 m3/s a 250 m3/s. Siempre se cuestionó esas obras que se antojaban mínimas, como así ha demostrado esta inundación en la que se ha llegado a 700 m3/s, lo que ha hecho que el Segura se desbordara en Orihuela, Dolores, Almoradí y Algorfa. Existen además registros históricos en el pasado siglo de 1000 m3/s

La comarca ha sufrido históricamente las crecidas devastadoras de este río en los años (1651, 1879, 1946, 1973, 1987) y de menor intensidad la última en 2016. El cambio climático está castigando de manera importante a esta zona de Alicante con periodos prolongados de sequía, por su clima mediterráneo subdesértico / subtropical seco, y episodios de tormentas y granizo cada vez más frecuentes y con una violencia e intensidad nunca vistas.

La parte central de la Vega Baja la ocupa la huerta del Segura, llana y fértil dedicada a la agricultura de regadío y con una población muy diseminada en pequeños núcleos habitados lo que en caso de inundación dificulta la evacuación de personas que muchas veces permanecen aisladas

Es triste vivir con sed permanente. Esfuerzos por sacar cosechas adelante con paciencia e inventiva para no desaprovechar ni una sola gota de agua, para en un segundo morir ahogado. Ha llegado el momento para que todos los partidos políticos, Gobierno Autonómico, Diputación, Ayuntamientos y Confederación Hidrográfica del Segura tracen un nuevo Plan contra la Inundaciones en la Vega Baja del Segura porque el actual lleva años obsoleto y urge que se tomen medidas. Las inversiones no sólo pueden ser en clave electoral. El político no puede despreciar inversiones que se entierran bajo tierra porque no se ven y no dan votos. Este es un mal endémico que afecta a la Vega Baja y que en este episodio de lluvia torrencial se ha llevado por delante la vida de dos personas en esta comarca,  naturales de Redován y de la pedanía oriolana de La Matanza

Yo viví las inundaciones de 1987 en la Vega Baja del Segura. No se puede describir el ruido del agua cuando ruge. Nada es capaz de pararla y controlarla. Busca sus cauces, su camino, sus ramblas, su espacio… sino hay infraestructuras que se lo impidan El alma se te contrae, la respiración se congela y la impotencia te hace pequeño. Esa es mi tierra, nací en Redován, aunque vivo en Moncada ya 31 años. Es una gran tragedia porque deja muy tocada y marcada a la generación que por desgracia la vive. Conocía a una de las seis víctimas fallecidas en este episodio de gota fría natural de Redován. Desde aquí mi más sentido pésame a toda la familia.

Hoy es tiempo de apoyo para salir adelante, reconstruirlo todo y volver a empezar. Es como si ese fuera el destino de esta tierra, muchas veces olvidada por las administraciones. Ánimo y apoyo a las 27 poblaciones que componen esta comarca: Torrevieja, Orihuela, Pilar de la Horadada, Almoradí, Callosa de Segura, Rojales, Guardamar del Segura, Albaltera, Catral, Redován, San Fulgencio, Dolores, Cox, San Miguel de Salinas, Bigastro, Benejúzar, Los Montesinos, Rafal, Formentera del Segura. Algorfa, Benijófar. Granja de Rocamora, Jacarilla, Benferrri, San Isidro, Daya Nueva y Daya Vieja. El total de la población que habita la Vega Baja: 275.000 personas se merecen una solución definitiva a este problema.

Antonio Ros

Director de Gent de L´Horta