Gent de l'Horta > Eventos > Santa Bárbara nos libre (Antonio Iborra)

A Santa Bárbara, virgen y mártir, abogada contra las tormentas, pedrisco y grandes lluvias se le han erigido muchas ermitas en zonas montañosas y en nuestra huerta. Muchos de los pueblos que rodean Moncada tienen como Patrona o veneran con devoción preferente a la santa de Nicodemia, Santa Bárbara.

La ermita de Santa Bárbara de Moncada se construyó a fines del siglo XVII alejada del núcleo urbano, en una elevación desde la que se veía todos los pueblos colindantes, el mar y la huerta que rodea Valencia. Edificada sobre otra anterior dedicada a San Ponce, la ermita ha sido y es lugar de peregrinaje contínuo, de visitas especiales, de bodas, entierros, de recuerdos de la infancia y de bellos atardeceres.

Es de estilo renacentista con planta de cruz latina y a lo largo de los siglos apenas ha sufrido grandes variaciones y restauraciones. Quizá la más relevante tuvo lugar hacia 1830. Hoy en día se conserva en buen estado gracias a las obras de restauración y conservación impulsadas, sobre todo, por sus fieles que han permitido que se admire en el estado inicial para el que se erigió. Son de destacar la amplia zona verde que le rodea , el Vía Crucis, la cúpula octogonal, los admirados relojes de sol y los siete arcos de la porchada que le otorgan un conjunto de amplia belleza. Es el entorno ideal para la fiesta más masiva y celebrada por los moncadenses.

Moncada ha conmemorado a lo largo de todos estos siglos de devoción popular y cristiana momentos en los que Santa Bárbara salvó sus campos de ser arrasados por tormentas devastadoras. Uno de los más graves sucedió el 27 de mayo de 1701 y Moncada se libró de una gran catástrofe que hubiera dejado sin cosechas y traído hambre y enfermedades a sus habitantes. A partir de esa fecha los moncadenses conmemoraron los sucesivos centenarios de aquel hecho recordando la importancia de su protección. Se convirtió en un día de devoción y de festejo.

Moncada celebra un día tan señalado en su calendario anual con preparativos y celebraciones que empiezan la víspera con la tradicional hoguera. El día cuatro de diciembre por la mañana tiene lugar el traslado de la imagen y la venerada reliquia en procesión desde la parroquia de San Jaime a la ermita. Allí tiene lugar la misa para a continuación regresar a la parroquia. Es una tradición de siglos. De las pocas que nuestra Ciudad ha mantenido.

La antigua “fira” ha dado paso a las modernas paradas con rifas, objetos de todo tipo y juguetes electrónicos sin dejar de lado el típico “porrat de Santa Bàrbara”, los martillos de caramelo, globos, turrones y frutos secos, … acompañados de la obligada fotografía que perdurará como testigo del paso del tiempo. Otra costumbre de este día, la de estrenar una prenda de abrigo, ha sido superada por el “black friday”. Y es que aunque los tiempos nos cambian seguimos pidiendo a Santa Bárbara que nos libre …..