La moncadense Valentina Blay atrapada por la pandemia en Turquia entre Estambul y el Mar Negro se encuentra bien

Gent de l'Horta > Hemeroteca > La moncadense Valentina Blay atrapada por la pandemia en Turquia entre Estambul y el Mar Negro se encuentra bien

La historia vital de Valentina Blay le ha llevado a vivir una de las experiencias más al límite con la que se puede enfrentar una persona y que, sin duda, le va a cambiar la vida. Lo que iba a ser un viaje de turismo a Turquía para celebrar su 46 cumpleaños, con salida desde el aeropuerto de Manises el día 9 de marzo y vuelta el 16. Se ha convertido en un exilio voluntario ante la imposibilidad de regreso a partir del día 14 por el cierre de fronteras y la ausencia de vuelos.

Gent de L´Horta ha podido hablar con ella ubicada este fin de semana en Bellakampp en el mar negro. Valentina nos ha contado “estoy muy bien, dentro de las circunstancias que vivimos a nivel mundial y cada uno su situación personal” y ha agradecido “los masivos mensajes de apoyo y ayuda” que ha recibido por parte de mucha gente.

Tras unos días infernales que abarcaron la semana del 14 al 20 de marzo e “intentar a toda costa, regresar junto a mi padre y recobrar mi vida habitual con tortuosas idas y venidas a los aeropuertos, largas esperas, incertidumbre y si, miedo”, decidió desistir de volver y quedarse en Estambul.

Las propuestas de la Embajada de España en Estambul que recibió eran “viajes de regreso interminables, recorriendo medio mundo antes de llegar a España con el consiguiente riesgo para mi salud física, mental y espiritual”

Valentina necesita que todo el mundo sepa que “seguimos quedando muchos españoles repartidos por el mundo y que ninguna entidad oficial está haciendo nada para evitarlo. La falta de información oficial es prácticamente nula”.

La Embajada de España en Estambul se puso en contacto con ella ayer día 18 para decirle que comprara un billete de un vuelo de la compañia Tuskish Airlines hacia Madrid o Barcelona. “El coste del billete era de 330 € que tenía que pagar yo”. La embajada y el Ministerio de Asuntos Exteriores le comunicaron una hora después que no le aseguraban que el día de salida del vuelo que era el martes 21, este no fuera finalmente cancelado, por lo que “he decidido no comprar ese billete y esperar a que todo esto pase”. Valentina tiene claro que “sólo volveré cuando haya un vuelo directo Estambul – Valencia”

La aventura de la vida y de las personas anónimas

Su decisión de no aceptar y elegir vivir esta aventura en Turquia le ha supuesto encontrar “ a personas maravillosas en el camino, que lo están haciendo todo mucho más fácil y llevadero”. Tiene palabras de agradecimiento para Taner, Ahmed, Nico, Amad, Murat, Khalid… “gracias, por marcar la diferencia y recordándome lo que realmente importa en esta vida”. Y también su boca se llena al dar “ gracias de corazón a todos mis amig@s y parte de mis familiares, en especial a mi todo! Mi padre Antonio Blay Alba, por ser como siempre mi gran punto de apoyo y cómplice de esta aventura. Vivir”.

Valentina ocupa un apartamento al centro de Estambul, en el bario de Beyoglu cedido por personas anónimas: Taner, Ahmed i Nico. A las que ha conocido en esta aventura. Asimismo los fines de semana ocupa una casita de madera a orillas de mar negro cedida sin coste alguno por “Murat propietario del negocio de alquiler de casitas de madera muy cerca de la capital”. También quiere mencionar a Amad otro desconocido “me compró un portatil de segunda mano para que todo fuera más fácil”, y pudiera comunicarse con los suyos.

Valentina nos cuenta por último que esta experiencia al límite le ha hecho serenar su mente. Tras los primeros días de incertidumbre un amigo musulmán le dijo “si piensas ir a un lugar y éste está azotado por la peste cancela tu viaje. Pero si estás en el lugar cuando la peste esta en el no te muevas hasta que todo acabe”. Y esa es su firme intención.

Fotografías: Valentina Blay