Tras la llegada del mes de junio la población se sumerge en un ensueño repleto de opciones de ocio, viajes, aventuras, playa, sol, comidas fuera de casa, etc.

Pero nunca entran en sus planes las temidas intoxicaciones alimentarias que suelen aparecer durante las vacaciones y la activación del modo relax unido a estas. Y es que durante las ansiadas vacaciones de verano, se realizan más comidas fuera del hogar y con ello se descuidan algunas normas de higiene básicas que podrían evitar estos incidentes.

La mayoría de la población tiene la falsa creencia de que las intoxicaciones alimentarias se dan en su mayoría en hoteles y restaurantes, pero la realidad es que alrededor del 50% de las intoxicaciones alimentarias se producen en el ámbito doméstico. Sobretodo a la hora de planificar el picnic para la playa o la piscina, entre otros lugares elegidos para pasar el día en verano. La mayoría deja de prestar atención al tipo de alimento elegido para la confección de ese menú, utilizando salsas a base de huevo, carnes, aves, mariscos, frutas y verduras crudas.

Una de las causas de que se den estas condiciones es la rotura de la cadena del frío o una contaminación cruzada, en la que se mezclan alimentos crudos con alimentos ya cocinados. Un ejemplo de contaminación cruzada sería cortar carne cruda de pollo y utilizar el mismo cuchillo o superficie para manipular una hortaliza o mezclar un alimento contaminado, generalmente crudo, a otro sin contaminar, generalmente cocinado, cómo puede ocurrir en una ensalada. Son lo que llamamos contaminación cruzada indirecta y directa, respectivamente.

Y son en estas circunstancias las que desencadenan que las bacterias encuentren su nicho idóneo de crecimiento y proliferación. La temida Salmonella, Campylobacter y E. Coli, son las bacterias más habituales como culpables de la producción de diarrea, fiebre y malestar, ya que su temperatura óptima de crecimiento está alrededor de los 35ºC. De aquí que sea tan importante mantener los alimentos en neveras portátiles con hielo y no mezclar los alimentos ya cocinados con los crudos.

Por eso motivo, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, aconseja seguir durante la etapa estival las 10 Reglas de Oro de la OMS:

  1. Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente.

  2. Cocinar correctamente los alimentos.

  3. Consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados.

  4. Un alimento cocinado, es un alimento higienizado.

  5. Calentar suficientemente los alimentos cocinados.

  6. Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.

  7. Asegurar una correcta higiene de la persona que va a manipular los alimentos y una limpieza adecuada en todas las superficies de la cocina.

  8. Mantener los alimentos fuera del alcance de los insectos, roedores y animales de compañía.

  9. Utilizar exclusivamente agua potable.

  10. No consumir alimentos perecederos que estén expuestos a temperatura ambiente.

Además, la AECOSAN, aconseja que los alimentos que no se consuman inmediatamente después de cocinar, deben mantenerse bajo la acción del calor por encima de los 60ºC o a la acción del frío con 7ºC como máximo. Y que en los alimentos que se consuman crudos, deben extremarse las medidas de higiene y respetar las temperaturas de conservación y cocción.

Dentro de los alimentos con los que hay que tener especial cuidado a la hora de consumirlos están los alimentos preparados con huevo; en el caso de las tortillas el huevo deberá estar bien cuajado y en el caso de las salsas industriales como la mayonesa, una vez abierta, seguir las indicaciones de consumo del fabricante. Especial atención con los moluscos; asegurarse que estos estén frescos en el momento de la compra y cocinarlos bien. Las ensaladas variadas a base de vegetales crudos, pasta, queso y embutidos, deberán prepararse en el momento de consumo. Para los gazpachos utilizar siempre el vinagre, ya que el ácido acético de este es más eficaz que el ácido cítrico del limón.

Y ¡ATENCIÓN! no guiarse únicamente por el aspecto, olor o sabor de un alimento para descartar su idoneidad para el consumo, ya que que no siempre se dan estas circunstancias.

Así que el verano, está para disfrutar al aire libre, pero libre de intoxicaciones. Disfrutando de la magnífica oferta alimentaria que nos brinda la costa mediterránea, pero sin perder de vista las reglas de higiene alimentaria.